1. El colectivo para trabajos sobre género y derechos humanos. Fundación en Lima, enero de 1990, primeros trabajos y nombre emblemático.
A comienzos de 1990, viviendo en Lima, Giulia Tamayo y José María García Ríos decidimos dar forma a una instancia de trabajo colectivo sobre el conflicto. Era una idea acariciada por cada cual desde comienzos de los ’80, bajo figuraciones diversas, como una plataforma desde la que aportar a superar las maneras antagónicas y asimétricas de relación entre las personas, y muy particularmente entre varones y mujeres. La concebimos entonces como Colectivo para Trabajos sobre Género, Desarrollo y Democracia.
Motivados por nuestras trayectorias vitales y profesionales que coincidían en articular prácticas pedagógicas e investigativas, y que convergieron en una labor conjunta entre mayo de 1989 y abril de 1990 con mujeres y varones de El Agustino, distrito urbano popular de Lima, arrancamos las propuestas del Colectivo con la elaboración de un proyecto de investigación-acción pedagógica sobre “Derechos Humanos y Comunidad Doméstica”. Aunque en ese momento no incorporamos los Derechos Humanos al nombre del colectivo, desde los orígenes trabajamos también con esa perspectiva. Con el tiempo, lo explicitamos también en el subtítulo institucional: Colectivo para trabajos sobre Género, Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo.
Indignados por los estragos de la violencia intradoméstica, en que las víctimas son principalmente las mujeres y los menores, junto con el proyecto de investigación y acción pedagógica nos abocamos a otras dos labores colectivas que permitieran socializar nuestros hallazgos e indignación y reunir voluntades a favor de los derechos humanos y la equidad de género, como pilares de una auténtica democracia y de un desarrollo profundamente humano. Una fue la elaboración y publicación, ese mismo año, del libro Mujer y Varón, vida cotidiana, violencia y justicia (Lima, 1990, Raíces y Alas-Tarea-SEA, 420 pp.). Otra, la redacción de una ponencia para el Encuentro Nacional de Educadores Populares (Lima, julio 1990, Tarea y EFP-DESCO), que sistematizó una experiencia de capacitación legal con mujeres populares en la que participó Giulia Tamayo. El título que dimos a esa ponencia fue “Raíces y Alas”, y de ahí tomamos el nombre corto para nuestro Colectivo.
2. Ampliación del Colectivo, registro como Asociación Civil y sede en Perú
Un pequeño grupo de mujeres y varones, de Perú, América y España, residentes en Lima en esos años, hoy disperso por tres continentes, se sumaron al Colectivo compartiendo con sus fundadores visión, misión y metodologías. El filósofo Alfonso Ibáñez, la psicóloga Beatriz Gómez (actualmente investigadores en México), el educador somático Tomás Rouzer (nacido en USA, actualmente Águila curandero desde el pueblo shipibo por vocación y elección), y los fundadores del Instituto de Apoyo al Movimiento Autónomo de la Mujer Campesina Josefa Ramírez y José Felipe Fernández (†) (que permanecen en Perú, muy ligados a las capullanas) elevaron a siete el número de integrantes iniciales. El de simpatizantes fue pronto mucho mayor, lo que se produjo con la socialización de los primeros trabajos y con la participación en las acciones del colectivo.
Los integrantes de los años iniciales aportaron a los estatutos del colectivo propuestos por sus co-fundadores y conforme a dichos estatutos eligieron como coordinadores colegiados a una mujer y un varón, Giulia y José María. Con dichos estatutos, Raíces y Alas, fue registrada en la Notaría Ortiz de Zevallos de Lima, a Fs 55084, y con el Nº 67701 como Asociación Civil sin fines de lucro. Las sedes en Lima han ido variando, conforme la disponibilidad de local, manteniéndose siempre en el distrito de Jesús María: Calle Horacio Urteaga (1990-97), Avda. Olavegoya (1997-2004), Calle Costa Rica esquina Gregorio Escobedo (2005 a la actualidad).
Las trayectorias vitales y profesionales de los integrantes nos fueron dispersando por tres continentes, el americano, el africano, el europeo. Desde 2000, los coordinadores colegiados, manteniendo sus vínculos con América, pasaron a residir en España, fijando su sede actual en Madrid. El colectivo opera así en la región andina de origen, por toda América y en una decena de países de África y Europa.
3. La constitución de una empresa cooperativa en España
Para dotar de una plataforma de trabajo asociado desde la Comunidad de Madrid a los integrantes de Raíces y Alas allí trasladados, con tres de ellos se conformó una Cooperativa de Iniciativa Social, fiel al espíritu del Colectivo. Los socios fundadores de esta cooperativa son Giulia Tamayo, Sebastián García y José María García Ríos. Su sede actual está en la calle Seseña 61, 2º B, 28024 Madrid. Y su denominación es “Raíces y Alas, S. Coop. Mad.”. Inscrita en el Registro de Cooperativas, Tomo 46, folio 4875, asiento nº 1, Nº Inscripción 28/CM-4875.
Los demás integrantes del Colectivo son también equipo humano para trabajos desde la cooperativa, aun cuando por vivir en otros países y/o tener otras ocupaciones laborales a tiempo completo no sean socios de la misma.